Tamagotchi

¿Qué es un Tamagotchi?

Los Tamagotchi fueron uno de los síntomas más primerizos de la digitalización, un objeto pionero en cuanto a moda digital. Los patios de los colegios, las quedadas entre amigos, las veladas nocturnas y, en definitiva, la cotidianidad de los 90, quedaron completamente monopolizados por unas pequeñas mascotas virtuales interactivas.

¿Cómo funciona un Tamagotchi?

Las capacidades gráficas y de sonido que incorporaba el Tamagotchi original, por muy básicas y elementales que nos parezcan, fueron todo un fenómeno. Antaño, cuando la tecnología móvil no era más que una herramienta inaccesible para los ciudadanos de a pie, el juguete de Bandai revolucionó el mercado. Asimismo, su diseño, el cual todavía se conserva en las versiones más contemporáneas, era de lo más elemental: un aparato ovalado con una pequeña pantalla pixelada –en blanco y negro– y tres botones que configuraban la totalidad de su interacción.

En cuanto a funcionalidad, los Tamagotchi no presentaron mayores complicaciones. De hecho, aquí radica una de las claves de su éxito internacional: su adictiva sencillez. No existe propósito alguno más allá de cuidar a nuestra mascota, es decir, alimentarla, jugar con ella, darle cariño, ayudarla a mantener una higiene óptima, ponerla en la cama, medicarla o regañarla. Y todo ello mediante una interfaz muy intuitiva; tres botones que abren las puertas de un nuevo mundo y mediante los cuales se forja la actitud de nuestra mascota.

Historia del Tamagotchi

Ante las consolas más punteras del momento (Game Boy, PlayStation, Super Nintendo…), el Tamagotchi supuso una ruptura tanto a nivel estético como a nivel funcional. Su accesibilidad y su tamaño, en consonancia con su portabilidad, supusieron un cambio de paradigma en la sociedad de finales de los 90. Del mismo modo que ahora difícilmente salimos a la calle sin nuestro teléfono móvil, por aquel entonces era impensable salir de casa sin la mascota virtual.

La historia que yace detrás del revolucionario juguete es de lo más curiosa. La abanderada e impulsora del primer Tamagotchi fue Aki Maita, una joven pedagoga japonesa que, ante la imposibilidad de tener una mascota, se quería involucrar de lleno –tanto a ella como a toda una sociedad– en sus cuidados. Creía firmemente en la vertiente pedagógica que reposa detrás de la responsabilidad y esbozó un proyecto innovador. La idea se fraguó paulatinamente a lo largo de su carrera universitaria y no se consumó definitivamente hasta el año 1996. Por aquel entonces, habiendo ya presentado la idea a Bandai, Aki Maita trabajaba para la marca japonesa, la cual se desvinculó de otros proyectos y apostó íntegramente por el Tamagotchi.

La apuesta fue todo un envite para Bandai, pues el Tamagotchi pronto se convirtió en un fenómeno social que llegó a trascender las barreras del continente asiático. En España, sin ir más lejos, 6 de cada 10 niños llegaron a tener un Tamagotchi en 1999. Su comercialización se disparó por las nubes y niños de todo el mundo pudieron criar sus mascotas virtuales, el carácter de las cuales se definía en función de los cuidados de su propietario.

Polémicas con el Tamagotchi

Los primeros modelos, sin embargo, acarrearon una importante polémica. Sociólogos, pedagogos, profesores o asociaciones de padres y madres –entre otros– denunciaron el alto grado de adicción del juguete.

El cuidado intensivo requería una atención total, es decir, el niño dedicaba tiempo a su mascota virtual en detrimento de ejercer sus obligaciones. Las quejas trascendieron y su usó se llegó a prohibir en escuelas de todo el mundo, por lo que Bandai tuvo que reinventarse e incorporar medidas reguladoras. A partir de entonces, el dispositivo incluyó alternativas que disminuían el tiempo de juego tales como el modo viaje. Muchos de ellos, sin embargo, terminaron indefinidamente postergados en la fosa del olvido. Para evitar la condena que suponía el estridente sonido de sus notificaciones, los Tamagotchi pasaron una sombría época en el fondo de los cajones.

Su vertiente pedagógica

Cabe destacar el componente pedagógico que comportó la irrupción del Tamagotchi. El juguete de Bandai logró suplir las necesidades de todos aquellos niños que, a pesar de su reiterada insistencia, no conseguían tener una mascota en casa; supuso una redención virtual tanto para los padres como para los propios niños. A través de la interacción ininterrumpida que requiere el Tamagotchi, el usuario termina cosiendo un vínculo emocional con su mascota virtual. La dependencia es recíproca y, consiguientemente, afloran sentimientos que refuerzan valores morales de distinto calibre. El cumplimiento de los cuidados, sin ir más lejos, equivale a tejer un entramado que fortalece y consolida la virtud de la responsabilidad.

Al final, mediante los cuidados reiterados, se establece un vínculo emocional entre el usuario y el Tamagotchi, hecho que, en mayor o menor medida, contribuye abiertamente a diluir las fronteras entre lo ficticio y lo real: el círculo vital de la mascota depende íntegramente de la dedicación de su propietario.

tamagotchi original

Tamagotchi 2020: versiones y remasterizaciones

La jugabilidad del Tamagotchi ha ido incorporando nuevas mejoras, siempre ajustándose a los avances tecnológicos del momento. Lo que empezó con la unión de dos aparatos mediante infrarrojos (función que permitía, por ejemplo, casar a dos mascotas), ha terminado extrapolándose a nuestros días. Si el juego había supuesto un fenómeno social a nivel mundial, ¿por qué no podía triunfar igualmente en las grandes plataformas del momento? Y así fue como Tamagochi dio el salto a consolas como Nintendo Wii, Nintendo DS o Game Boy –entre otras– y se instaló definitivamente en la red mediante Tamagotchi online.

A raíz de su éxito, como no podía ser de otro modo, afloró una burbuja de duplicaciones y de desarrolladoras altamente interesadas en emular el producto. Siguiendo el paradigma, nos encontramos hoy día con un mercado repleto de aplicaciones que simulan el cuidado de una mascota virtual, tanto para Android (Play Store) como para iOS (App Store): Pou, Hellopet, Fish Live, Dragon Pet, Petball, Little Pet Shop, Hatchi… Si bien las aplicaciones siguen la estela del Tamagotchi original, la marca japonesa todavía sigue lanzando versiones remasterizadas de su juguete. La oferta de Tamagotchi en 2020 deriva en versiones más personalizables y engloba temáticas diversas:

Todas ellas, además, incluyen novedades que complementan la esencia del juego original: desde hoteles o guarderías virtuales que se harán cargo de la mascota durante nuestra ausencia, hasta la posibilidad de cuidar de toda una generación.

El juego lanzado en 1996 fue todo un éxito a nivel mundial, tanto, que incluso sigue evolucionando y versionándose a día de hoy. Lo que desconocíamos por aquel entonces era que el fenómeno Tamagotchi no era una moda efímera, pues resultó ser el preludio de un devenir en el que los límites entre la realidad y la virtualidad se difuminarían por completo. Bandai, de este modo, dio con la tecla perfecta: logró integrar la tecnología a la cotidianidad de millones de niños. Ahora, con los nuevos lanzamientos de este 2020, pretenden revivir el fenómeno y situar el Tamagotchi en lo más alto del marco del entretenimiento.

Comprar Tamagotchis

El Tamagotchi se ha convertido en un producto muy cotizado por nostálgicos y coleccionistas, por lo que comprarlos puede llegar a ser bastante dificil.

Es prácticamente imposible comprar un Tamagotchi en tiendas físicas como el Corte Inglés y comprar un Tamagotchi en Amazon puede llevar a comprar falsificaciones o a pagar precios muy altos.

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